12.2.14

¿Para qué sirve el apéndice?

Una historia de amor y odio

Intentar saber más de nuestro querido apéndice cecal puede ser un camino directo a la polémica. Así que, en el post de hoy (algo más largo de lo habitual) intento resumir los conocimientos que se tienen acerca de él en el momento. ¡Espero que se aclaren todas tus dudas!

El apéndice es una pequeña evaginación que sale de la parte inicial del ciego, al comienzo del intestino grueso. Tiene unos 10 cm de largo y un diámetro interno similar al de una cerilla. Es decir, tiene forma de gusano (por eso lo de vermiforme, claro).

   ¿Es una estructura vestigial?

Qué buena pregunta… comenzando porque es incluso debatible el significado de la palabra “vestigial”. Para algunos científicos, el término debe utilizarse únicamente para el órgano que ha sufrido un cambio evolutivo desde especies antecesoras hasta quedar inútil en otras. Otros, consideran que también puede aplicarse cuando el órgano no cumple esa función primitiva, aunque actualmente tenga un uso diferente. Si bien es discutible, para hacerlo más fácil, voy a considerar la primera de estas definiciones para contestar la pregunta. Entonces… ¿lo es?


En el siglo XIX, Darwin se refirió al apéndice en uno de sus libros 1:

“No solamente es inútil, sino que a veces es causa de muerte […].”

En el pequeño párrafo que dedica al apéndice, el naturalista lo menciona como un vestigio (concretamente utiliza la palabra “rudimento”). Muchos mamíferos herbívoros tienen un gran ciego que aloja bacterias fermentadoras de celulosa. Por semejanza con esta estructura, Darwin pensó que el apéndice humano podría ser un resto evolutivo inútil del ciego más largo de un antepasado herbívoro.  
Darwin pensó que nuestro apéndice cecal 
era un rudimento del gran ciego que presen-
tan animales como el koala. /Aaron Jacobs/.

La idea se popularizó durante el siglo XX, quizás por la importancia de la figura de Darwin o quizás porque no se analizó en profundidad hasta años después. Todavía puede encontrarse esta teoría en muchos libros de texto. Sin embargo, varios estudios 2, 3, 4, 5 han demostrado que este origen no es cierto.

En 2012 se evaluó la presencia del apéndice cecal (considerado como un saliente estrecho del ciego) en 361 especies de mamíferos 5.  Este estudio reveló que el apéndice, entendido de esta manera, aparece ampliamente distribuido en la filogenia: ha evolucionado de manera independiente en al menos 32 ocasiones y se perdió en menos de 7. Además, su aparición no parece estar relacionada con cambios en la alimentación.

Estos resultados indican que la función que pueda tener el apéndice cecal al menos compensa el coste de su construcción y su mantenimiento. Lógicamente, esas estructuras similares al apéndice de los homínidos no son homólogas (porque tienen distinto origen evolutivo), sino análogas.



Esta imagen te conducirá hasta un árbol filogenético de aparición de los apéndices cecales en mamíferos. Para más información te recomiendo echar un vistazo a la referencia 5, donde se consideran las 361 especies que he mencionado y además se hace una comparación con el tamaño del ciego.


   ¿Darwin se equivocó?  

Pues sí, parece que Darwin se equivocó al otorgar esa naturaleza vestigial al apéndice cecal. Y también al especular sobre su relación con la alimentación y su aparente falta de función.

También es importante tener en cuenta que por aquel entonces, el apéndice sólo había sido descrito en humanos y grandes simios.  Muy probablemente no lo habría identificado como un “vestigio” si hubiera estado al tanto de su amplia distribución, y de que hay mamíferos con un gran ciego que también lo presentan.

Por otra parte, por mucho que los creacionistas se aferren a este fallo de Darwin para desacreditarlo, este punto en particular no quita ningún valor a la teoría de la evolución. (No le quitemos méritos en el día de su cumpleaños...).


   Pero, ¿cuál es la función de nuestro apéndice?

El apéndice cecal no interviene de forma activa en la digestión; es muy pequeño para contener alimento y absorber nutrientes. Su posible función es un tema de controversia. Hasta ahora las hipótesis más sólidas son:

1. Función inmunitaria

El apéndice de los humanos está muy vascularizado y es rico en nódulos linfáticos 6. Forma parte del tejido linfoide asociado al intestino (GALT), compuesto por linfocitos B, que producen inmunoglobulinas A.

Aún así, no está claro si el tejido linfoide del apéndice humano realiza alguna función especializada y diferenciable del resto de GALT ya distribuido por todo el intestino. Cuando se extirpa, no se evidencian cambios significativos en la respuesta inmune, que es probablemente suplida por los demás tejidos linfáticos.
Micrografía de un corte transversal del apéndice cecal. De: The University of Michigan Medical School, 2010.  El apéndice posee las mismas cuatro capas que el resto del intestino grueso, pero presenta gran concentración de nódulos linfáticosEsta web permite aumentar la misma imagen hasta 40x.

2. Reserva de flora intestinal

La mucosa intestinal favorece la formación de biopelículas bacterianas. Constituyendo esas biopelículas vive parte de la flora o microbiota intestinal, que juega un papel importante en la digestión y en la fortificación de las defensas del huésped.

En un estudio 7 realizado en 2007 se demostró que en el apéndice cecal la formación de biopelículas era más señalada que en el resto del intestino. Además, se sabía que la inmunoglobulina A podía favorecer la formación de biopelículas 8. Conociendo esto, se teorizó acerca de una posible función del apéndice: funciona como una cavidad de reserva de bacterias simbiontes/comensales.

Esta reserva de bacterias, podría resultar útil cuando se ve alterada la flora intestinal (por ejemplo, en la purga provocada por una diarrea fuerte). Desde el apéndice se produciría la “reinoculación” del colon con la microbiota intestinal normal.

   Problemas de investigación

Es difícil comprobar esta teoría que muestra al apéndice como un depósito de bacterias. Las enfermedades que suponen una pérdida tan grande de la microbiota intestinal (por ejemplo, el cólera) se dan mayoritariamente en países en desarrollo, en los que es a la vez dificultoso encontrar un buen número de pacientes con el apéndice extirpado.

Se han hecho algunas investigaciones con Clostridium difficile, una bacteria frecuente en los hospitales que se propaga rápidamente cuando la microbiota intestinal está debilitada, como puede ser después de un ciclo de antibióticos. En uno de estos estudios 9, la enfermedad apareció más frecuentemente en los pacientes sin apéndice (45% de recurrencia frente a un 18% en pacientes con apéndice).

Dichos resultados tienen que ser validados con otras investigaciones antes de aceptar la teoría de la funcionalidad del apéndice. Sería importante tener en cuenta el tratamiento con antibióticos que el paciente recibía antes de la infección 10 con C. difficile, ya que podría confundir los resultados.


Grupo de apoyo a órganos no esenciales. /The Awkard Yeti/. "Hola, mi nombre es Apéndice,y ¡a veces me siento tan enfadado que podría explotar!".

Aunque el apéndice tenga una función, ¡no hay que empeñarse en mantenerlo cuando se inflama! Su extirpación evita que pueda romperse y que se libere material infeccioso en el abdomen.

Si se confirmara su función como reserva de flora intestinal, el apéndice podría ser visto como una pieza vital en zonas subdesarrolladas donde la diarrea puede causar la muerte. Pero quizás ya no tendría sentido en una sociedad con medicina moderna.

Y tú, ¿has tenido alguna mala experiencia con el apéndice cecal? ¿Sabes más de él?

26.1.14

Armadillos: ¡Vaya par de gemelos!

Qué raros pueden parecernos estos mamíferos “blindados” a los del viejo continente 


Pero nada más lejos de la realidad… porque concretamente, el armadillo de nueve bandas (del que os hablo hoy) es todo un conquistador de las Américas. ¿Tendrá algo que ver el hecho de que siempre críe cuatrillizos? ¡Ahí es nada…!

Dasypus novemcinctus, el armadillo de nueve bandas, se puede encontrar desde el norte de Argentina al sur de los EEUU. Su talento para atravesar tierras y aguas, unido a la acción humana, les ha permitido avanzar por

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